Desde el lunes pasado, los mercados parecen estar recuperando un poco de compostura. Hoy todo se ha dado la vuelta con mayor decisión: el dólar se debilita hasta contra el euro, y el peso rebota con fuerza. Las tasas de interés de los bonos soberanos fuertes suben y se alejan de los mínimos históricos que alcanzaron el viernes. El petróleo, el oro, el cobre y otros commodities, todos avanzan. Y las bolsas repuntan alrededor de 2% en Europa y América, después de que en Asia también cerraron al alza.
Evidentemente, la aversión al riesgo ha retrocedido.
La situación en Europa, y especialmente el problema bancario de España, junto con una serie de datos que apuntan a un deterioro en las perspectivas de crecimiento de la economía global – los dos dolores más importantes de cabeza de los mercados desde hace dos años – llegaron a un punto crítico el viernes pasado: Las autoridades europeas hechas bolas desde hace días y el gobierno español sin manera de financiar el rescate de Bankia, Grecia sin definirse, y ya no se pueden levantar encuestas sobre la elección, y cifras tristes toda la semana, que culminó con los índices PMI mensuales de actividad manufacturera, que cayeron en mayo alrededor del mundo, pero destacando las bajas en Alemania y China, y un reporte alarmantemente débil de empleo en Estados Unidos,
Tan feo se puso todo, que todos los mercados cayeron, y las tasas de interés de los bonos de Estados Unidos, Alemania, Inglaterra y Japón bajaron hasta niveles mínimos históricos, niveles ya irracionales de menos de 1.5% a 10 años. Estas tasas reflejan miedo puro, y la necesidad de los inversionistas de proteger su patrimonio a como dé lugar, porque son tasas menores a la inflación, que significan que el inversionista paga por el privilegio de prestarle su dinero a estos gobiernos.
El fin de semana sirvió para calmar los nervios de los más asustados, y el lunes amaneció con los inversionistas en otro estado ánimo. Aparentemente, el panorama que se pintó el viernes era tan negro, que se consideró que no podía durar mucho tiempo, y menos podía deteriorarse mucho más. Se fincaron las esperanzas en la percepción de que España es demasiado importante para la Unión Europea como para que la dejen sola, y en que varias de las autoridades monetarias más relevantes del mundo tendrían oportunidad de tomar cartas en el asunto al anunciar su decisión de política o, en el caso del Fed, al testificar Bernanke ante el Congreso.
En lo que toca a España, las noticias de hoy son definitivamente buenas. Bajo una presión cada vez mayor por parte de Estados Unidos, Japón y hasta de China, de todo el G7 y también del G20, que se reunirá el 18/19 de este mes, se reporta que las autoridades de la Unión Europea y Alemania trabajan con urgencia en el mecanismo para que el fondo de estabilización ESM, que entrará en vigor en julio, sí le pueda dar crédito directamente al fondo español FROB de rescate bancario, y no por fuerza al gobierno en Madrid. Esto evitará que España caiga en la necesidad de un rescate internacional como país, y que se viera obligada a cumplir con todo tipo de medidas impuestas desde fuera, como le ocurre a Grecia, Portugal o Irlanda. Esto es un GRAN alivio porque, aunque ya se trabaja en el diseño de un nuevo esquema de unión bancaria, de ninguna manera estará listo a tiempo para ayudar a España.
En el frente monetario, Australia bajó ayer su tasa de interés y es posible que otros países de Asia, como Corea del Sur, sigan su ejemplo. Esta mañana, Canadá la dejó sin cambio, y el banco central de Europa, del que más se esperaba, hoy decidió mantener la tasa, y sólo alargar el período en el que llevarán a cabo operaciones de crédito ilimitado de corto plazo, de julio 10 a enero 15 de 2013. Inglaterra decidirá mañana jueves, y no descartamos que por lo menos, prepare al mercado para un aumento en el estímulo monetario más adelante. También mañana, todos estaremos al pendiente de la comparecencia de Bernanke ante el Congreso de Estados Unidos, para explicarles la situación de la economía, y estaremos buscando señales de algún nuevo programa que aumente la liquidez.
En pocas palabras, lo que sucedido después del viernes es que ha crecido la expectativa de que las autoridades de todo el mundo, de una forma o de otra, harán todo lo posible para ayudar a Europa a solucionar sus problemas, y también para estimular a sus propias economías, e impedir una nueva recesión.
Desde luego, no está fuera de peligro ni España, ni Grecia, y mucho menos toda la Zona Euro; y tampoco ha desparecido el riesgo para las economías de Estados Unidos o China. No podemos confiar en que dos o tres días de mejor ánimo significan un cambio duradero en la percepción. Nosotros esperamos los cambios para finales de julio o agosto.