jueves, 2 de agosto de 2012

Mercados Al Dia 2 Ago 12


Se esperaba que tronara por lo menos una paloma en Estados Unidos, y una bolsa entera de brujas, palomas y escupidores en Europa, al terminar las reuniones de política monetaria. Y nada. Como decían mis hermanos, se cebaron.


Ayer por la tarde, el Fed, esta mañana, primero el Banco de Inglaterra, y luego el Banco Central Europeo, y al único que no se le mojó la pólvora fue al de Inglaterra, pero simplemente porque no se esperaba nada de él. Los inversionistas se quedaron esperando los fuegos artificiales, y los resultados se han criticado por todos lados.
Según su comunicado, el Fed considera que el desempeño de la economía se ha deteriorado con respecto a la reunión de junio, hace 6 semanas, y ahora ve el crecimiento de la actividad en desaceleración, acompañado del consumo. La inversión la considera estable, las presiones inflacionarias no existen, y la gran preocupación sigue siendo el empleo. Con todo, el Fed piensa que no es momento todavía de aumentar el estímulo monetario, aunque dejó claro que están dispuestos a llevarlo a cabo conforme se necesite. Todo lo demás quedó sin cambio.
Los mercados no anticipaban ningún movimiento o anuncio espectacular, pero sí esperaban, por lo menos, que se tratara de manejar las expectativas. Específicamente, se esperaba que el Fed alargara nuevamente el horizonte de las tasas extraordinariamente bajas, ahora de finales de 2014, a finales de 2015. Esto realmente no hubiera afectado absolutamente nada, excepto la confianza en que las tasas no subirán en mucho tiempo, pero no sucedió.
A nosotros francamente no nos sorprendió gran cosa que no hubiera un cambio marcado en la política del Fed, principalmente porque Estados Unidos no se encuentra en una situación de emergencia. Y, además, sí nos parece muy importante que se haya abierto la puerta de par en par, a la posibilidad de nuevas medidas de estímulo conforme se vayan requiriendo. Así las cosas, no descartamos que el 31 de agosto, en la reunión de banqueros centrales de Jackson Hole de 2012, Bernanke aproveche para anunciar otro paquete de estímulo, como lo hizo en 2010, con el QE2. 
El Banco de Inglaterra esta madrugada no emitió un comunicado porque no introdujo ningún cambio a su postura monetaria, tal y como se esperaba. Apenas el mes pasado, el BOE aumentó la compra de bonos en el mercado para inyectar liquidez al sistema y llegará hasta £325mmill en noviembre. Al mismo tiempo, lanzó un programa de créditos-para-prestar para inducir a los bancos a reactivar el crédito a las familias y a los negocios. Un mes es demasiado poco tiempo para ver los efectos de un programa así, de manera que se espera que el próximo cambio en la política monetaria pudiera ocurrir hasta noviembre, cuando se les acaba el parque para la compra de bonos gilts.
Finalmente, el Banco Central Europeo verdaderamente decepcionó. Mario Draghi, acompañado por Mario Monti, Francois Hollande y hasta Angela Merkel, levantó tanto las expectativas de los inversionistas en las semanas y los días previos a la junta, que no pudo cumplirles. Su aseveración de que “el BCE hará todo para proteger al euro y, créanme, tenemos lo suficiente” se convirtió en la insinuación de que utilizará operaciones de mercado abierto para comprar bonos de Italia y España. Pero la ilusión que todos tenían era que Draghi anunciaría el inicio de un proceso para darle al fondo de rescate permanente ESM, o bautizado MEDE en castellano por los españoles, una licencia de banco, con lo que hubiera tenido acceso a fondos ilimitados para ayudar a cualquier país en problemas. Aparentemente, la oposición alemana fue demasiada y Draghi acabó explicando que por la forma como está constituido actualmente el MEDE, resulta ilegal que tenga licencia de banco.
El mercado, sin embargo, no se quedó en blanco: seguramente habrá compra de bonos por parte del BCE, pero sólo en operaciones normales de mercado abierto, y también existe la esperanza de que en unas 5 semanas se anuncien otras medidas, entre ellas otro programa de compra de bonos con condiciones explícitas para determinar los montos y países a los que se les podrá ayudar.
Definitivamente no resultó ni cerca de lo que los mercados querían escuchar, probablemente Draghi y el BCE perdieron credibilidad ante los inversionistas, pero tampoco fue una catástrofe completa.
Después de los tres resultados, los mercados reflejan su resignación a una espera más larga con retrocesos moderados en los precios. El euro se deprecia generalizadamente al dejarse pasar otra oportunidad de salida de la crisis. El dólar se mantiene firme porque por lo menos por ahora, no habrá una mayor emisión de billetes. Y monedas emergentes fuertes, como el peso mexicano, se aprecian ligeramente contra el dólar.
Las tasas de los bonos soberanos fuertes de Estados Unidos, Inglaterra, Alemania o Francia vuelven a bajar, mientras que las de los títulos españoles e italianos vuelven a repuntar a 7.2% y 6.3%.
Las bolsas asiáticas retrocedieron ligeramente durante la noche, las europeas perdieron entre 2% y 3%, y las de Wall Street bajan hasta 1.5%.